La Fórmula 1 y el Karting se encuentran en España: un fin de semana de automovilismo De Aspar a MADRING: la salida y la meta de un mismo sueño

**España reúne este fin de semana dos acontecimientos que representan los extremos de la pirámide del automovilismo. Madrid estrena MADRING con la Fórmula 1 mientras Aspar Circuit acoge una nueva prueba del Campeonato de Karting de la Comunitat Valenciana, dos semanas antes de recibir al CEK. Entre ambos escenarios existe mucho más en común de lo que parece: uno representa el lugar donde comienza el sueño y el otro, la extraordinaria meta reservada a solo veinte pilotos. Y existe una coincidencia todavía más especial: al frente de esos dos niveles del automovilismo español aparecen dos hermanos, Nacho y Manuel Aviñó.**

**MADRING, Madrid, España, 11-13 de septiembre de 2026. Aspar Circuit, Valencia, España, 12-13 de septiembre de 2026.**

España vive este fin de semana una de esas coincidencias que permiten explicar el automovilismo mejor que cualquier manual. En Madrid, la Fórmula 1 desembarca en MADRING y veinte pilotos ocuparán los veinte asientos más codiciados del deporte del automóvil. A poco más de 300 kilómetros, en Aspar Circuit, niños, jóvenes y adultos se colocarán el casco para disputar la tercera prueba del Campeonato de Karting de la Comunitat Valenciana. Las dimensiones económicas, tecnológicas y mediáticas de ambos acontecimientos son radicalmente diferentes, pero pertenecen a la misma historia.

**Madrid representa la meta. Valencia, uno de los lugares desde los que se empieza a perseguirla.**

Entre ambas hay miles de vueltas, años de sacrificio, carreras ganadas y perdidas, presupuestos cada vez mayores y una selección deportiva brutal que va eliminando candidatos a medida que ascienden por la pirámide. Antes de llegar a las categorías internacionales de monoplazas, antes de la Fórmula 3 y de la Fórmula 2 y muchísimo antes de que una estructura de Fórmula 1 considere entregar uno de sus dos coches a un piloto, prácticamente toda la formación esencial ha comenzado en el mismo sitio: el karting.

Por eso la coincidencia de este fin de semana tiene algo especial. Mientras todo el planeta del motor mira hacia Madrid para contemplar la cima, en Valencia se disputa una carrera que representa exactamente lo contrario: la base sobre la que se construye una parte fundamental de todo lo que posteriormente admiramos en la Fórmula 1.

## Veinte asientos entre millones de sueños

La Fórmula 1 constituye la máxima expresión tecnológica, deportiva y mediática del automovilismo mundial. Existen otras disciplinas extraordinarias y carreras capaces de construir trayectorias profesionales excepcionales. Los GT, el Mundial de Resistencia y las 24 Horas de Le Mans, los rallyes, los turismos, las copas monomarca, la IndyCar o la Fórmula E ofrecen caminos deportivos de enorme prestigio.

Pero hay una realidad difícil de discutir cuando hablamos de los sueños de los más pequeños. Cuando un niño de seis, siete u ocho años se pone por primera vez un casco y comienza a imaginar hasta dónde le gustaría llegar, hay dos letras y un número que aparecen una y otra vez: **F1**.

Ese sueño contrasta brutalmente con las matemáticas de la categoría. En la parrilla solo existen veinte plazas.

Veinte pilotos entre miles de competidores profesionales y millones de aficionados que alguna vez imaginaron ocupar una de ellas.

Llegar requiere talento, pero el talento por sí solo nunca ha sido suficiente. Hacen falta resultados, formación, recursos, preparación física y psicológica, oportunidades, decisiones acertadas y una extraordinaria capacidad para sobrevivir a cada uno de los filtros que aparecen durante el camino. El karting es el primero de esos grandes filtros.

Y este fin de semana, mientras en MADRING contemplamos a quienes han conseguido llegar al final de aquella selección, en Aspar veremos a pilotos que se encuentran mucho más cerca del comienzo.

## Antes de la tecnología más avanzada existe la sensibilidad más elemental

Un Fórmula 1 actual es una de las máquinas de competición más sofisticadas jamás construidas. Aerodinámica, sistemas híbridos, adquisición masiva de datos, simulación, estrategia, ingeniería de neumáticos y estructuras formadas por cientos de profesionales permiten extraer centésimas de segundo de un automóvil desarrollado hasta extremos difícilmente imaginables.

Un kart parece pertenecer a otro mundo.

No tiene suspensiones convencionales, diferencial ni toda la sofisticación que rodea a un monoplaza. Precisamente por eso constituye una escuela excepcional. Obliga al piloto a comprender directamente la adherencia, las transferencias de carga, la temperatura de los neumáticos, la frenada, la trazada y la utilización del acelerador. Le obliga también a desarrollar algo todavía más importante: inteligencia de carrera.

Aprender dónde adelantar y dónde no hacerlo. Entender cuándo defender una posición puede hacer perder la carrera. Interpretar al rival que circula delante. Preparar un adelantamiento durante varias curvas. Gestionar una salida rodeado de veinte pilotos. Saber reaccionar cuando una carrera que parecía ganada cambia en dos segundos.

Todo eso se aprende antes de la telemetría sofisticada, de los grandes ingenieros y de las cámaras de televisión.

Se aprende en karting.

Por eso prácticamente todos los grandes pilotos modernos acumulan miles de kilómetros de karting antes de comenzar su carrera en monoplazas. Cuando finalmente llegan a categorías superiores, la máquina cambia, la velocidad aumenta y la tecnología se multiplica, pero una parte esencial del piloto ya está construida.

## El Campeonato Valenciano no es un autonómico cualquiera

Y aquí es donde la carrera de Aspar de este fin de semana adquiere una dimensión especialmente importante.

El Campeonato de Karting de la Comunitat Valenciana se encuentra en el primer gran nivel de esa pirámide, pero su modelo organizativo está muy lejos de lo que tradicionalmente podría asociarse a una competición autonómica.

**El CKCV ha construido un estándar organizativo excepcional dentro del karting regional**, con procedimientos, oficiales, verificaciones, documentación, cronometraje y metodología de competición que permiten a pilotos y equipos trabajar dentro de un entorno muy próximo conceptualmente al que posteriormente encontrarán en el Campeonato de España.

No es casualidad.

Detrás existe una Federación de Automovilismo de la Comunitat Valenciana profundamente vinculada al karting y una estructura humana con experiencia acumulada en competiciones nacionales e internacionales. La propia FACV ha participado como organizadora en pruebas internacionales FIA Karting y su presidente, Nacho Aviñó, no observa el karting desde un despacho: su trayectoria incluye las funciones de piloto, copiloto, oficial y organizador, además de su experiencia federativa.

Esa circunstancia importa mucho más de lo que parece.

Porque dirigir bien un campeonato de formación requiere entender qué necesita quien está al otro lado. Saber qué supone una verificación, una pre-parrilla, una reclamación, un retraso de horarios o una decisión deportiva. Comprender qué espera un equipo y, especialmente, conocer desde dentro qué significa estar sentado en un kart esperando que se apague un semáforo.

Nacho Aviñó lleva años defendiendo precisamente que la captación de nuevos pilotos debe comenzar desde el karting autonómico. El Campeonato Valenciano es, en buena medida, la aplicación práctica de esa filosofía.

La exigencia organizativa en la base no es un lujo. **Es formación.**

Un piloto que desde niño aprende a competir dentro de estructuras profesionales está aprendiendo también aquello que encontrará cuando llegue al siguiente nivel.

## Aspar será este fin de semana un ensayo general para el Campeonato de España

Existe además un elemento deportivo que eleva considerablemente la importancia de la prueba valenciana. Apenas dos semanas después, entre el 25 y el 27 de septiembre, **Aspar Circuit volverá a abrir su pista para recibir al Campeonato de España de Karting**.

La coincidencia convierte esta tercera ronda del CKCV en mucho más que una prueba puntuable autonómica.

Para pilotos y equipos supone una oportunidad extraordinaria de trabajar sobre el mismo escenario que utilizarán en el CEK: referencias de frenada, desarrollos, comportamiento del neumático, configuraciones de chasis, carburación, relaciones, evolución del asfalto y todos aquellos pequeños detalles que, cuando las diferencias se miden en centésimas, pueden separar varias posiciones en una parrilla.

Durante este fin de semana habrá estructuras trabajando en Aspar pensando simultáneamente en dos campeonatos. Habrá que competir, porque existen puntos y victorias en juego, pero también habrá libretas, ordenadores y técnicos acumulando información para regresar catorce días después.

Eso explica también el nivel que ha alcanzado el campeonato valenciano. **No funciona únicamente como destino. Funciona como plataforma hacia el siguiente escalón.**

Y esa es exactamente la función que debería cumplir una gran competición de base.

## Dos hermanos en los dos extremos del camino

Existe, además, una coincidencia humana difícil de diseñar mejor.

En los dos extremos de esta historia aparecen **dos hermanos: Nacho y Manuel Aviñó**.

En la salida está Nacho.

Presidente de la Federación de Automovilismo de la Comunitat Valenciana, piloto, copiloto, oficial y organizador a lo largo de su trayectoria, representa una manera poco habitual de dirigir el deporte desde un conocimiento directo de aquello que ocurre dentro de la pista y del paddock. Bajo el paraguas de la FACV se desarrolla este fin de semana un campeonato autonómico que ha elevado considerablemente su estándar deportivo y organizativo y que sirve de preparación inmediata para el Campeonato de España.

En la meta está Manuel.

Manuel Aviñó preside la Real Federación Española de Automovilismo y ocupa además la vicepresidencia de la FIA para Europa. Su posición institucional lo sitúa en uno de los niveles más elevados de la gobernanza del automovilismo, precisamente en el mismo fin de semana en el que España celebra el estreno de MADRING y vuelve a situarse en el centro mundial de la Fórmula 1.

Dos hermanos. Dos federaciones. Dos responsabilidades diferentes.

Y, simbólicamente, **los dos extremos de una misma escalera**.

Uno trabajando desde la estructura autonómica en el lugar donde comienzan a formarse pilotos. El otro al frente del automovilismo español y con responsabilidades dentro de la FIA cuando ese automovilismo recibe en Madrid su máxima categoría.

La coincidencia resulta especialmente poderosa porque permite entender algo que a veces olvidamos: **la élite no existe sin una base extraordinariamente bien construida**.

No hay Fórmula 1 sin categorías inferiores. No existen pilotos preparados para los grandes campeonatos si antes no han encontrado circuitos, equipos, federaciones, técnicos, mecánicos, oficiales y campeonatos capaces de enseñarles a competir.

Entre Nacho y Manuel Aviñó hay una relación familiar, pero este fin de semana existe también una metáfora deportiva.

**Uno está en la salida. El otro, en la meta.**

## La excelencia debe empezar abajo

A menudo se exige profesionalidad únicamente cuando aparecen grandes presupuestos. Es exactamente al revés.

La profesionalidad debe comenzar cuando aparecen los primeros pilotos.

Un campeonato autonómico correctamente organizado enseña mucho más que pilotaje. Enseña procedimientos, puntualidad, respeto al reglamento, disciplina deportiva, verificaciones técnicas, convivencia dentro del paddock y responsabilidad. Enseña a pilotos y familias que competir implica aceptar normas y que el resultado deportivo depende también de trabajar correctamente fuera de la pista.

Por eso el nivel organizativo alcanzado por el Campeonato Valenciano merece ser puesto en valor.

No pretende ser la Fórmula 1.

No necesita serlo.

Su importancia reside precisamente en ocupar con excelencia su lugar dentro de la pirámide.

Cuando una estructura autonómica utiliza estándares y experiencia propios de niveles superiores, está reduciendo la distancia entre el primer escalón y el siguiente. Cuando además esa misma comunidad dispone de circuitos capaces de albergar competiciones nacionales e internacionales, equipos profesionales y una cultura de karting profundamente asentada, aparece un ecosistema especialmente fértil para desarrollar pilotos.

Y cuando dos semanas después esos mismos pilotos reciben al Campeonato de España en el mismo circuito, la conexión entre ambos niveles deja de ser teórica.

Se puede ver sobre el asfalto.

## De Aspar al CEK. Del CEK a Europa. De Europa a los monoplazas

Nadie debería vender a un niño la falsa promesa de que competir en karting conduce inevitablemente a la Fórmula 1. La realidad es exactamente la contraria y forma parte de la grandeza del reto: llegar es extraordinariamente difícil.

Pero el camino existe.

Empieza en competiciones de formación y campeonatos autonómicos. Los mejores comienzan a medirse después en campeonatos nacionales. Algunos consiguen competir internacionalmente. De ahí surge una nueva selección hacia campeonatos europeos y mundiales de karting y, para quienes deciden seguir la vía hacia la Fórmula 1, llega posteriormente el enorme salto económico y deportivo hacia los monoplazas.

A partir de ese momento, cada escalón estrecha todavía más la puerta.

Fórmulas de iniciación.

Fórmula 3.

Fórmula 2.

Y finalmente Fórmula 1.

Veinte asientos.

Nada garantiza llegar. Ni siquiera ser extraordinariamente bueno.

Pero prácticamente nadie llega sin haber aprendido antes a competir.

## En Madrid están los que llegaron. En Aspar están los que empiezan a intentarlo

Este domingo las cámaras de medio mundo estarán apuntando hacia MADRING. Millones de personas contemplarán a veinte pilotos enfrentándose en Madrid con algunas de las máquinas de competición más avanzadas del planeta.

A unos cientos de kilómetros habrá otra escena mucho más pequeña.

Un niño cerrará la visera de su casco en Aspar. Un mecánico comprobará por última vez la presión de los neumáticos. Un padre o una madre observará desde fuera. Un oficial indicará que ha llegado el momento de salir. Los motores arrancarán y una parrilla comenzará a moverse.

No habrá millones de espectadores.

Pero deportivamente estará ocurriendo algo esencial.

**Estará empezando otra historia.**

Quizá ninguno de esos pilotos llegue nunca a Fórmula 1. Quizá alguno termine construyendo una magnífica carrera en GT, resistencia, turismos, rallyes o cualquier otra disciplina. Quizá otros abandonen la competición dentro de algunos años.

Y quizá, entre todos ellos, haya uno capaz de seguir superando escalones.

Eso nadie puede saberlo hoy.

Lo único cierto es que todos necesitan un lugar desde el que comenzar.

Por eso este fin de semana la coincidencia entre MADRING y el Campeonato Valenciano tiene algo casi mágico. España puede mirar simultáneamente hacia **la salida y hacia la llegada**.

En Valencia está el karting, la escuela en la que se construye el piloto, con Nacho Aviñó al frente de una federación que ha hecho del nivel organizativo y del conocimiento de esta disciplina una de sus señas de identidad.

En Madrid está la Fórmula 1, el escaparate máximo del automovilismo, mientras Manuel Aviñó dirige la Federación Española y representa al automovilismo europeo desde una posición de responsabilidad dentro de la FIA.

Dos hermanos en puestos de mando.

Dos escenarios.

Dos extremos de una misma pirámide.

Y miles de kilómetros, carreras, victorias, derrotas y sacrificios entre ambos.

La Fórmula 1 representa la gloria a la que solo veinte pilotos pueden acceder simultáneamente. El karting representa el lugar donde todavía todos tienen derecho a imaginar que algún día podrían ser uno de ellos.

Este fin de semana, mientras Madrid contempla a quienes consiguieron llegar, **Aspar Circuit recibe a quienes todavía están aprendiendo a perseguirlo**.

Y probablemente no exista una imagen más completa de lo que significa el automovilismo.

Transparencia: Elaborado con asistencia de inteligencia artificial y revisado editorialmente por la redacción. Imagen generada o manipulada con IA.

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